Un troyano es un tipo de malware que se presenta como algo legítimo: un archivo, una factura, una aplicación, un enlace o una actualización aparentemente normal. La víctima lo ejecuta pensando que es seguro, pero el programa permite robar información, instalar otros códigos maliciosos o abrir una puerta de entrada al dispositivo.
Para empresas y autónomos, el problema no es solo técnico. Un troyano puede acabar en pérdida de datos, robo de credenciales, fraude, paralización del negocio y, si afecta a datos personales, una posible brecha de seguridad que deba analizarse o notificarse.
En este artículo vamos a tratar...
Cómo suele entrar un troyano
- Adjuntos de correo que simulan facturas, presupuestos o avisos de mensajería.
- Descargas desde páginas no oficiales o repositorios poco fiables.
- Enlaces recibidos por SMS, WhatsApp, redes sociales o correo.
- Programas pirata, cracks o supuestas herramientas gratuitas.
- Actualizaciones falsas del navegador, antivirus o visor de documentos.
Señales de alerta
Algunos troyanos intentan pasar desapercibidos, pero hay síntomas que conviene revisar: lentitud inusual, ventanas emergentes, cambios de configuración, accesos extraños a cuentas, antivirus desactivado, conexiones desconocidas o archivos modificados sin explicación.
Medidas básicas para protegerse
INCIBE recomienda mantener los equipos actualizados, utilizar soluciones de seguridad y evitar ejecutar archivos o enlaces de procedencia dudosa. Sus recursos sobre virus y amenazas y la guía de ciberataques son una buena base para usuarios y pequeñas empresas.
- Actualiza sistemas y aplicaciones para cerrar vulnerabilidades conocidas.
- Instala protección antimalware y revisa que esté activa.
- Descarga software solo de fuentes oficiales.
- No abras adjuntos inesperados, aunque parezcan venir de un proveedor.
- Usa contraseñas únicas y doble factor en correo, banca, nube y paneles de gestión.
- Haz copias de seguridad desconectadas o protegidas frente a borrado.
- Forma al equipo para detectar correos y enlaces sospechosos.
Qué hacer si sospechas una infección
Desconecta el equipo de la red, no introduzcas más contraseñas, avisa al responsable interno o proveedor informático, conserva evidencias y cambia credenciales desde un dispositivo limpio. Si se han visto afectados datos personales, documenta el incidente y evalúa el riesgo para decidir si procede comunicarlo a la AEPD o a las personas afectadas.
Conclusión
La mejor defensa frente a un troyano es combinar prevención técnica, formación y protocolos claros. En protección de datos, la ciberseguridad no es un añadido: forma parte de las medidas técnicas y organizativas que exige el RGPD.





Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!