
El fraude en cursos de formación bonificada sigue siendo una preocupación para muchas pymes. La práctica suele repetirse: una empresa recibe una llamada comercial, se le dice que determinado curso es obligatorio, se menciona protección de datos o prevención de riesgos y se promete que el coste quedará cubierto mediante créditos de formación.
El problema aparece cuando el curso no responde a una necesidad real, no se imparte correctamente, se comunica de forma defectuosa o se aplica una bonificación sin conservar la documentación exigida. En esos casos, la empresa puede acabar devolviendo importes y afrontando incidencias ante FUNDAE, Seguridad Social o Inspección de Trabajo.
En este artículo vamos a tratar...
Qué es la formación bonificada
La formación programada permite a las empresas formar a su plantilla y aplicar bonificaciones en las cotizaciones sociales cuando se cumplen los requisitos del sistema. FUNDAE explica en su página de cómo bonificarse que el proceso exige comunicar la formación y gestionarla a través de la aplicación correspondiente.
No toda acción comercial que menciona “crédito disponible” es fiable. La empresa debe comprobar quién organiza la formación, qué curso se imparte, qué coste tiene y qué documentación quedará acreditada.
Señales de alerta de posible fraude
- Te dicen que el curso es obligatorio sin explicar la norma concreta.
- Presionan para aceptar por teléfono o con una grabación inmediata.
- Prometen coste cero sin detallar cofinanciación, límites o requisitos.
- No entregan programa, calendario, modalidad, tutor o sistema de evaluación.
- El curso se repite cada año sin analizar si la empresa lo necesita.
- No facilitan factura detallada ni documentación justificativa.
Documentación que debe conservarse
FUNDAE recuerda que empresas y entidades deben conservar documentación durante cuatro años. Entre otros documentos, pueden ser necesarios controles de asistencia, pruebas de evaluación, cuestionarios, diplomas o certificados y factura detallada. La propia FUNDAE recoge estos documentos en su apartado de documentos y modelos.
Protección de datos: cuidado con el argumento comercial
La formación en protección de datos puede ser muy recomendable, e incluso necesaria para ciertos puestos, pero eso no significa que cualquier curso anual vendido por teléfono sea obligatorio. La empresa debe formar a las personas que tratan datos personales, pero el contenido debe ajustarse a sus funciones y riesgos reales.
Si el proveedor de formación accede a datos de empleados, matrículas, evaluaciones o plataformas internas, también conviene revisar si actúa como encargado de tratamiento y si existe un contrato adecuado.
Qué hacer antes de aceptar un curso bonificado
- Solicita la oferta por escrito y revisa quién presta realmente el servicio.
- Comprueba que la formación responde a una necesidad de la empresa.
- Exige programa, fechas, modalidad, coste, condiciones y documentación.
- No aceptes presiones telefónicas ni afirmaciones genéricas de obligatoriedad.
- Consulta con tu asesoría antes de aplicar bonificaciones.
Conclusión
La formación bonificada es una herramienta útil cuando se gestiona bien. El riesgo está en contratar cursos innecesarios, mal documentados o vendidos con mensajes engañosos. La mejor defensa es exigir transparencia, conservar evidencias y no confundir formación recomendable con obligación automática.